Te encuentras al que te refriega el
superviaje del siglo por dos perras, que se pilló con un año de
antelación en la agencia de la esquina, o el que se va al paraíso
casi de regalo por una oferta de última hora en internet. Creo
recordar que una vez fui de Dublín a Liverpool por unos treinta
euros, a los que les perdí cuando enlacé para Graná, pero en lo
que a mí respecta, no hay algo tan fraudulento y engañoso como
comprar cualquier tipo de viaje.
Sea un vuelo de esos que llaman “de
bajo coste” en la red, un trayecto de taxi o un paquete completo de
vacas en un resort “pulserístico” siempre acaban metiéndote la
mano en el bolsillo; obviamente no en la misma medida.
Ayer estaba convencido de que me iba de
crucero por el más que módico precio de ochocientos y pico euros
con mi pareja: románticas vacaciones en el mar sin Capitán
Stubbing, barra libre, confort máximo, de los Faraones a las
Cruzadas, Alejandría, El Cairo, Jerusalem... vamos, ¡la polla!
¡Hecho!-¿quieren “todo incluído”? Hay que incluir tasas
aeroportuarias, las propinas no están incluidas, tiene que ser
exterior porque interior... debéis contratar las excursiones, sois
sólo dos ¿verdad?”- Total, para empezar a hablar dos mil
y pico, un pico considerable, un pico con el que podría llenar
varias veces mi depósito (que ya es algo).
Soy de letras pero, si no me equivoco,
de ochocientos y algo a dos mil seiscientos y pico van unos mil
ochocientos, osea, más del triple de la golosa cifra de partida, que
no de partida (espero que se me tolere este casi “Shakespeareanpun”).
Señor agente (de viajes) al próximo
que me mande a Bajondillo cuatro días por mil doscientos pero sin
variarme un ápice el precio inicial le doy el sí con una sonrisa de
oreja a oreja, pero ya está bien de hacer la boca agua para después
ir engordando el precio hasta una obesidad económica desorbitada. No
soy un tío difícil, de verdad, pero me jode el “calientapollismo”
de ocio.
Comparación tarantinesca: si voy al Burger King y pillo un menú Whooper, con mis patatitas y mi cervecita (porque aquí sí ponen birra, Travolta) y en vez de las 6,95 del cartel te cobran...-”...Son 7,65... la mayonesa son veinte céntimos extra además del uno cincuenta por el tamaño grande del refresco y las patatas...” ¿Cómo decirlo para que no se me malinterprete? Puto capitalismo.

Pues no te metas en ryanair, que revientas!
ResponderEliminarDe ryanair ya desisto, el otro día decía Paco León en su twitter que a las azafatas sólo les faltaba vender romero XDDD
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