El otro día mi primo, venía alucinado, se acababa de comprar un
juego para la PSX3 llamado "Bear Bovver 2Y12" (El Oso Bobo
2012), según los críticos un acertadísimo homenaje a los
videojuegos Spectrum de finales de los 80. Cuando lo insertó en un
reproductor tan ultramoderno que no podría haber sido visionada ni
por Verne ni Kubrick, escuchó la tonta música a base de zumbidos y
contempló atónito la porquería de gráficos pixelados, se puso rojo
y salió corriendo a la Game a intentar cambiarlo por cualquier Fifa
de segunda mano.
El cine es distinto: se nos vende que
una historia de lo más ramplona (ojo al "pedazo" de
spoiler: éxito, caída y renacimiento de un actor de cine mudo) con
historia de amor / pelea / amor, ¡ah! y un perrito, eso sí, muy
gracioso que simula caer muerto (cualidad que demuestra cuatro o
cinco veces a lo largo de la "obra maestra") es la nueva
Ciudadano Kane. De eso se encargan, primero, los medios franceses
(seguramente Dujardin, o cómo quiera que se llame, habrá pasado el
antidoping), más tarde los americanos vía Oscars y todo tipo de
demostraciones de exhibicionismo mediático, ya sabemos que si les da
por algo... Pues nada, veamos el castigo de película. En efecto, me
la pasa un colega (ni mijita iba a pagar seis euros para lo que
intuía iba a tragarme).
Siendo entretenida (aunque decae en los
últimos cuarenta minutos), es una idea original, efectuada con
maestría para homenajear al cine pero ni de lejos con el exquisito
buen gusto de Cinema Paradiso, Ed Wood o la más cercana La Invención
de Hugo. Acertada película en blanco y negro, desde luego nada que
ver con La Lista de Schindler o El Hombre Elefante. Es que es cine
mudo moderno... como La Última Locura de Mel Brooks... No veo que esté mal utilizar los medios y el estilo antiguo si es para hacer un guiño, a no ser que tengas una idea rematadamente fresca; como no es el caso evidentemente, me parece un paso atrás. Ya Chaplin, sin duda el alma mater del género mudo, empezó a incorporar sonido en Tiempos Modernos, y a utilizar diálogos en El Gran Dictador, seguramente, de haber podido, habría usado también el color.No me molesta que se realce el valor de una obra, a mi juicio, del montón. Me molesta que este reconocimiento implique el pasar por encima de verdaderas joyas del cine como Midnight in Paris (una muy original, ésta sí, comedia) o Anonymous, en las ferias de turno. Me fastidia que tengas esta "historieta" hasta en la sopa y mientras tanto haya que trasnochar para pillar en un cine Los Idus de Marzo o Drive.
Probablemente muchos de los que elevan
este film a coronar el Helicón no hayan visto a Harold Lloyd, Chaplin o Buster
Keaton, y les asombra que se pueda contar una historia sin
palabras... yo les animo, si tanto han disfrutado de la experiencia
The Artist, hagan por ver El Maquinista de la General o La Quimera
del Oro. Lo van a flipar.

