NO ME DOY... QUE NO, QUE NO... QUE SI ME JODE, LO DIGO: LO DIGO O REVIENTO.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Oooh, blanca Navidad...

"¡Qué bello es vivir!" otra vez en la tele... Navidad.

     Alguno llegará y dirá, "odio la Navidad" al que solo le faltará un acompañamiento contundente de piano.

     Los villancicos son un verdadero coñazo, como los "mantecaos" últimos que quedan en la caja cuando ya se han jalado los bombones y las hojaldrinas. También es duro aguantar a algún que otro pariente de esos que solo ves cada 25 de Diciembre (fun, fun, fun). Nuestra mente es muy compleja y desarrollada como para entender el éxito de ciertas tradiciones en estas fechas... Pero es en estos tiempos cuando vemos a gente de la que el destino, este mamón, nos ha separado; nos liamos la manta a la cabeza y nos damos el homenaje merecido tras "los golpes y las flechas de la injusta fortuna"; y tenemos, unos más y otros menos, los días de descanso que tampoco vienen mal, aunque a muchos nos los cobra la resaca.

     Sí, hoy voy a ponerme tierno... la moda es decir que uno es guay, que come murciélagos y que odia la Navidad... yo, la verdad, me saltaría cualquier navidad soñada de Disney por un par de días en verano en una playita apañada con un librito y un litrazo, pero tiene su lado bueno. Y no por ello dejo de comprender a los que echan de menos a los que se fueron, ya que es una fecha propicia para acordarnos de ellos: precisamente por la belleza de la fiesta y, que conste, normalmente recordándolos en buenos momentos e incluso con una sonrisa.

     Hoy estoy pavito... el arbolito, el olor a roscón o la deprimente programación televisiva "made in Christmas" han ablandado mi crítica como el último pestiño en el plato que se mojó con los restos de champán de una copa que alguien dejó caer en la euforia de un brindis... Y al que no le guste este rollo siempre puede comer lo de siempre y ponerse a currar los días 25 y 1 (eso sí, si hay curro, pero eso es otra historia...)

¡Feliz lo que os toque a tod@s!



sábado, 8 de diciembre de 2012

The End is Nigh


     `¿Recordáis la historia que John siempre contaba de tres chinos que jugaban al Fan-Tan? A esto que entra un tipo y les grita "¡Hey, el mundo se está acabando!"; y es cuando el primero dice "Bien, entonces lo mejor es volver a la misión y empezar a rezar"; y el segundo dice "¡Diablos! Yo voy a buscar una botella de Mezcal y seis putas" y el tercero dice "Yo acabaré la partida" ´.


     Este anécdota utilizado por el hermano menos malo de Charlie Sheen en el papel de William H. Bonney (A.K.A. Billie `El Niño´) en ese western sensaciondeviviresco Forajidos Intrépidos (Young Guns II, 1990), que tanto me conmovía, siempre me ha servido para criticar a los que antes que nadie abandonan una reunión de colegas con excusas que, por una vez, yo no uso. Hoy me va a servir para hablar de un tema que desde luego está a la última (puede que nunca mejor dicho), el fin de los días.



     No tengo nada contra los "Testigos de Jehová" (excepto cuando me levantan un domingo), muy arreglados ellos, pero es triste que la primera memoria que de ellos guardo es abrirles la puerta y, tras el amable saludo al chaval de nueve años que una vez fui, oír "sabes que el fin del mundo está próximo ¿verdad?" (sólo les faltó añadir "ricura"). Desde ese momento he ido temiendo con cada vez menos convicción el tan anunciado final de la humanidad: desde leer con un cosquilleo las interpretaciones de las flipadas de Nostradamus, pensar el 6 del 6 del 96 dónde estaría alguien dando a luz al hijo de la oscuridad (bonito oximoron) con el permiso de Ozzy Osbourne, mirar al cielo buscando encontrar el posible meteorito armageddónico en cuestión o la cuadrilla en formación de ataque de ovnis invasores, ir con la tarjeta al banco escéptico a que el Efecto 2000 me haya ingresado un par de miles de euros de más...

     Pues nada, llegó el turno de los mayas y su 2012 (por cierto SPOILER porquería de película en la que no sólo no termina el mundo sino que hasta se salva John Cusack). Los cabritos, no se conforman con jodernos el 21 de diciembre, justo antes de las vacas de Navidad... ¡los muy mierdas nos ponen el puñetero Apocalipsis en viernes! Toda la semana mamando, esperando el viernes para que los plumíferos zumbados estos te cierren el chiringuito; esperemos al menos que den tiempo para un par de birritas. Sería cachondo que acertasen, la alarma de mi Iphone falla cada vez que cambia la hora y esta gente predicen el fin del mundo con miles de años de adelanto (chúpate esa Apple).

     Mucho se ha escrito sobre el esperado día en el que dejaremos de pagar facturas, acabarán los exámenes y las llamadas de Jazztel a la hora de la siesta: predicciones, pelis, canciones, libros, programas de freakis asustaviejas... pero la verdad es que el fin del mundo está ahí, en todas partes, a unos se le acaba el mundo porque pierde el Betis y a otros porque se les acaba la bombona en plena ducha invernal ¿Me he puesto muy filosófico?

     Por favor, dejad ya de tocar los huevos con el fin y arrimad más el hombro para acabar con las cosas del mundo que de verdad deberían extinguirse de una vez por todas: las desigualdades, las injusticias, como unos pocos se ríen de muchos, la falta de comprensión, solidaridad y respeto...

... ¡ o irse a tomar por culo!
 



lunes, 3 de diciembre de 2012

Contentismo y Culturalismo

     Recuerdo cuando Don Miguel (uno de mis más venerados maestros, sin duda en el "Top Five" de mis profesores) nos mostró, en la profundidad en la que el currículo de 8ºEGB permitía, las principales diferencias entre los estilos abanderados por los genios de nuestra literatura Quevedo y Góngora: Conceptismo y Culteranismo. En pocas palabras "decir mucho con lo mínimo" contra "el camuflaje de un significado en un cúmulo de significantes ornamentales hojadepárricos".

     En esta entrada de mi blog hago como en una peli de Hitchcock o como en un capítulo de The Simpsons, os hago partir hacia una dirección equivocada para contar mi historia, que en parte tiene poco (o nada) que ver, como el robo de Psicosis o la visita de Homer y su familia a Blockoland con el resto del argumento. En realidad, hoy vengo a descargar contra ese afán por clasificar, ese manera de limitarnos campos que algunos apasionan...

      A mis diecisiete años era tan fan de Guns n'Roses que si alguien me hablaba de Bon Jovi le eructaba en la jeta. Pero eso sucedía cuando aún tenía espinillas, cuando si en una discoteca ponían música comercial tenía prohibido divertirme.  Ahora, por fortuna, creo, casi no soy así... o al menos intento evitarlo: el otro día en una boda disfruté con Guetta, Amaral y Manolo Escobar.

     Pero me hace gracia, por utilizar eufemismos de vez en cuando, la peña para la que parece que echar un rato ameno sea la peor de las desgracias: lee a Schopenhauer y ni se ocurra pillar un best-seller (esos los carga el diablo). No sé, todos somos libres de que no nos apasionen ciertas tendencias y tenemos una obligación (o deberíamos) de preocuparnos por nuestro crecimiento personal: yo soy el primero que detesto el rollo reaggetonero, los programas de telecinco y la menestra en el Gin Tonic; pero dar la espalda a muchos de los placeres de la vida sólo por considerarlos populares nos hace elitistas, clasistas y, por qué no, gilipollas totales.  Vamos, con permiso de Ana y Víctor:

"Pum, pum ¿Quién es?
Kurosawa y Sartre...
Abre la muralla! 
Pum, pum ¿quién es? 
U2 y La Sexta 3...
Cierra la muralla..."


                Pero como digo, es mi manera de verlo; hay los que dicen "no dejes que los árboles no te dejen ver el bosque", pero a veces ir pensando en adentrarse en el bosque y darse de bruces con uno de los árboles frontales es un poco absurdo.  La cultura, por suerte o no, también engloba la sociedad en la que uno vive.  Y a veces crearse una subcultura alternativa es evadirte de la realidad... y no sé qué es más grave si dejarte llevar por corrientes de porquería o flotar en mundos alejados de la realidad. Además la mejor manera de no dejarse derrotar por el enemigo es conociéndolo, aunque siempre existe la alternativa de aquel colega que tenía y decía, juro que es verídico: "Yo no escucho U2 porque es un grupo para gilipollas... y si lo escucho seguro que me gusta".