
`¿Recordáis la historia que John siempre contaba de tres chinos que jugaban al Fan-Tan? A esto que entra un tipo y les grita "¡Hey, el mundo se está acabando!"; y es cuando el primero dice "Bien, entonces lo mejor es volver a la misión y empezar a rezar"; y el segundo dice "¡Diablos! Yo voy a buscar una botella de Mezcal y seis putas" y el tercero dice "Yo acabaré la partida" ´.

No tengo nada contra los "Testigos de Jehová" (excepto cuando me levantan un domingo), muy arreglados ellos, pero es triste que la primera memoria que de ellos guardo es abrirles la puerta y, tras el amable saludo al chaval de nueve años que una vez fui, oír "sabes que el fin del mundo está próximo ¿verdad?" (sólo les faltó añadir "ricura"). Desde ese momento he ido temiendo con cada vez menos convicción el tan anunciado final de la humanidad: desde leer con un cosquilleo las interpretaciones de las flipadas de Nostradamus, pensar el 6 del 6 del 96 dónde estaría alguien dando a luz al hijo de la oscuridad (bonito oximoron) con el permiso de Ozzy Osbourne, mirar al cielo buscando encontrar el posible meteorito armageddónico en cuestión o la cuadrilla en formación de ataque de ovnis invasores, ir con la tarjeta al banco escéptico a que el Efecto 2000 me haya ingresado un par de miles de euros de más...
Pues nada, llegó el turno de los mayas y su 2012 (por cierto SPOILER porquería de película en la que no sólo no termina el mundo sino que hasta se salva John Cusack). Los cabritos, no se conforman con jodernos el 21 de diciembre, justo antes de las vacas de Navidad... ¡los muy mierdas nos ponen el puñetero Apocalipsis en viernes! Toda la semana mamando, esperando el viernes para que los plumíferos zumbados estos te cierren el chiringuito; esperemos al menos que den tiempo para un par de birritas. Sería cachondo que acertasen, la alarma de mi Iphone falla cada vez que cambia la hora y esta gente predicen el fin del mundo con miles de años de adelanto (chúpate esa Apple).
Mucho se ha escrito sobre el esperado día en el que dejaremos de pagar facturas, acabarán los exámenes y las llamadas de Jazztel a la hora de la siesta: predicciones, pelis, canciones, libros, programas de freakis asustaviejas... pero la verdad es que el fin del mundo está ahí, en todas partes, a unos se le acaba el mundo porque pierde el Betis y a otros porque se les acaba la bombona en plena ducha invernal ¿Me he puesto muy filosófico?
Por favor, dejad ya de tocar los huevos con el fin y arrimad más el hombro para acabar con las cosas del mundo que de verdad deberían extinguirse de una vez por todas: las desigualdades, las injusticias, como unos pocos se ríen de muchos, la falta de comprensión, solidaridad y respeto...... ¡ o irse a tomar por culo!

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