En esta entrada de mi blog hago como en una peli de Hitchcock o como en un capítulo de The Simpsons, os hago partir hacia una dirección equivocada para contar mi historia, que en parte tiene poco (o nada) que ver, como el robo de Psicosis o la visita de Homer y su familia a Blockoland con el resto del argumento. En realidad, hoy vengo a descargar contra ese afán por clasificar, ese manera de limitarnos campos que algunos apasionan...A mis diecisiete años era tan fan de Guns n'Roses que si alguien me hablaba de Bon Jovi le eructaba en la jeta. Pero eso sucedía cuando aún tenía espinillas, cuando si en una discoteca ponían música comercial tenía prohibido divertirme. Ahora, por fortuna, creo, casi no soy así... o al menos intento evitarlo: el otro día en una boda disfruté con Guetta, Amaral y Manolo Escobar.
Pero me hace gracia, por utilizar eufemismos de vez en cuando, la peña para la que parece que echar un rato ameno sea la peor de las desgracias: lee a Schopenhauer y ni se ocurra pillar un best-seller (esos los carga el diablo). No sé, todos somos libres de que no nos apasionen ciertas tendencias y tenemos una obligación (o deberíamos) de preocuparnos por nuestro crecimiento personal: yo soy el primero que detesto el rollo reaggetonero, los programas de telecinco y la menestra en el Gin Tonic; pero dar la espalda a muchos de los placeres de la vida sólo por considerarlos populares nos hace elitistas, clasistas y, por qué no, gilipollas totales. Vamos, con permiso de Ana y Víctor:
"Pum, pum ¿Quién es?
Kurosawa y Sartre...
Abre la muralla!
Pum, pum ¿quién es?
U2 y La Sexta 3...
Cierra la muralla..."
Pero como digo, es mi manera de
verlo; hay los que dicen "no dejes que los árboles no te dejen ver el
bosque", pero a veces ir pensando en adentrarse en el bosque y darse de
bruces con uno de los árboles frontales es un poco absurdo. La cultura, por suerte o no, también engloba la sociedad en la que uno vive. Y a veces crearse una subcultura alternativa es evadirte de la realidad... y no sé qué es más grave si dejarte llevar por corrientes de porquería o flotar en mundos alejados de la realidad. Además la mejor manera de no dejarse derrotar por el enemigo es conociéndolo, aunque siempre existe la alternativa de aquel colega que tenía y decía, juro que es verídico: "Yo no escucho U2 porque es un grupo para gilipollas... y si lo escucho seguro que me gusta".
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