NO ME DOY... QUE NO, QUE NO... QUE SI ME JODE, LO DIGO: LO DIGO O REVIENTO.

sábado, 3 de noviembre de 2012

JALOGÚÍN


     La otra noche llegaron a mi piso dos mini-intentos de draculines gritando "truco o trato", mi falta de previsión hizo que les diese un par de magdalenas, aun intrigado por el posible truco en esta ridícula importación... por las calles, huevos rotos en paredes, niñas disfrazadas de "ladies-gagas", tíos con careta gritando... vamos, tan flipante como (a mi edad) el tren de los escobazos...


     No soy un tipo tradicional, ni lo quiero ser.  Pero desde luego, prefiero recordar las costumbres que mis padres y abuelos disfrutaron a traerme las de los McClaw o los "yo-no-sé-qué" de "yo-no-sé-dónde", y no quiero parecer cerrado, retrógrado o, mucho menos, xenófobo por anteponer lo de toda la vida.  Porque un servidor pasa de semanas santas, "san fulanos" y otras verbenas de diversa índole pero las entiendo, y las respeto; me parece mucho más colorido y respetuoso a nuestra cultura que traigan los regalos navideños Sus Reales Majestades de Oriente (por mucho que las monarquías tampoco me emocionen, quitando "El Rey León" y "King Afrika"), por mala y tardía que sea la fecha, a que nos los traiga un gordo de dudosa gracia, invento de la Coca-Cola.


     Cada día se ataca más a lo tradicional: el fútbol es el opio del pueblo, en la feria cada vez hay más casetas privadas ,los sanfermines, una barrabasada... hasta el jamón, chungo para las embrazadas. Y esto no me jode, lo que me fastidia es que para arreglar todo lo erróneamente tradicional traemos mierdas peores de otros países: como disfrazar a chavalines de difuntos para mendigar golosinas de puerta en puerta. No sé que habrá en contra de respetar a los que se fueron con elegancia como se venía haciendo hasta los años A.G. (antes de la globalización).


     Cierto que cada vez me es más fácil molestarme por todo y más difícil entender cosas nuevas, pero ya lo digo: soy de espíritu abierto, y probablemente me resultarían más simpáticas este tipo de adquisiciones si, para adoptarlas, no hubiese que tirar por tierra todo lo nuestro. Queremos quitar el castizo reclamo turístico que supone el toro de nuestras carreteras y no nos importa llenar centros históricos de luces de neón, Burguers y Pizzerías (¡ojo! dos de mis pasiones). Consideramos muchas de nuestras costumbres violentas y regalamos a nuestros hijos masacres de la talla de Resident Evil's y Call of Duty's (eso sí, si se portan bien). No sé, a todo le falta un poco de cabeza, incluso a lo que digo... porque ni me vuelve loco lo que defiendo ni me fastidia tanto lo nuevo, es más, me gusta... lo que yo te diga: quejarme por quejarme.

     ¡Pero me revienta lo tontos que somos a veces!

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